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Mozart y Bruckner: Melodías dedicadas

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No es casualidad que Ibermúsica cierre su brillante temporada 2014-2015 en el Auditorio Nacional de Música con dos obras clave: el Concierto núm. 4 para violín de Mozart y la Sinfonía núm. 7 de Bruckner. Ambos, genios de la composición musical y ambos austríacos, hallaron en el mundo onírico y su admiración hacia otros músicos contemporáneos a ellos, el hado de la inspiración que les llevó a materializar sus obras.

La Séptima y más famosa de las sinfonías de Anton Bruckner, cuyo Adagio fue compuesto coincidiendo con la noticia de la muerte de su gran admirador Richard Wagner, es sin duda una de las  imprescindibles del repertorio compuesto por este maestro de la música sinfónica. De Bruckner  dijo Wagner: “Él llega a donde a mi está vedado”.

Precisamente, el propio Bruckner confesó que los primeros acordes de los chelos que amanecen tras los trémolos dentro del primer movimiento, los había soñado. Eso explica su carácter intrigante.

Pero no fue hasta que comenzó a escribir el segundo movimiento, cuando recibiría la fatal noticia de la muerte de Wagner; momento que inmortaliza con un choque brutal de platos en el clímax.

No deja de llamar la atención que la Sinfonía estuviera dedicada al quizás más soñador y loco de los reyes de Baviera, Luis II, cuyos delirios fueron el germen del castillo más impresionante de esta histórica región germánica: el König Schloss Neuschwanstein.

Por su parte, el Concierto para violín núm. 4 de Wolfgang Amadeus Mozart es quizá el más popular de sus 5 conciertos.

Dicen que éste, junto con el 5º, es es el más complicado de interpretar del todo el repertorio del genio vienés. Dedicada a su coetáneo Antonio Brunetti, de él, el solista Gareth Johnson dice que funciona a modo de relato, si bien es cierto que los compases introductorios son puro drama.

El segundo movimiento, por el contrario, es, según Johnson “un milagro” que se repite con “una cadencia muy típica en la obra de Mozart”, mientras que el tercero es una regresión hacia el Mozart más clásico. Nunca nos dejará de llamar la atención referirnos a él con esta palabra; máxime si tenemos en cuenta que tan sólo tenía 19 años cuando escribió estos 25 minutos de puro deleite musical.

El próximo 28 de mayo, los espectadores activos podrán catar este par de joyas del repertorio sinfónico mundial de la mano de la sólida solista Baiba Skride y la casi centenaria City of Birmingham Symphony Orchestra que, desde 2008, dirige Andris Nelson.

Pase IVEA e Ibermúsica han hecho un esfuerzo para que muchos #espectadoresactivos puedan disfrutar de este evento el próximo 28 de mayo en el Auditorio Nacional de Música. No hay que perdérselo, sea en versión experiencia ampliada o simplemente por el placer de ser testigos de excepción de un evento musical de tamaña factura.

Miguel Ángel Moreno Belizón

Licenciado en Periodismo, máster en Comunicación Empresarial e Institucional y máster en Community Manager, ha trabajado en la promoción y difusión de obras de teatro por toda España con varias compañías. Experto en artes plásticas y escénicas, cuenta con titulación como docente en Historia del Arte, aunque ha desarrollado su labor profesional principalmente en medios de comunicación y diversos gabinetes de comunicación de instituciones públicas y privadas.

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