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La esencia es Cobain: Aquellos zarrapastrosos años

El biopic "Cobain: Montage of Heck" saca del ropero 25 años de grunge

Morían los años ochenta cuando la icónica “beautiful life” estadounidense más popera ensalzaba su particular Canto del cisne estirando hasta el estrépito su estereotipado Beverly Hills 90210. Años en los que el Punk llevaba décadas soterrado y, salvo alguna excepción edulcorada del Heavy, las radiofórmulas sólo pinchaban aquello que cotizaba en la venta de discos (añorados charts, por otra parte).

Algo volvía a quebrarse en el alma de los hijos del Imperio allende el Atlántico; lo suficientemente fuerte como para que la guitarra eléctrica y las letras más alejadas del pastelón Pimpinela en el que vivíamos saltaran a la palestra con una fuerza inesperada. Nacían “Aquellos zarrapastrosos años” en los que calzar zapatillas sucias planas, enfundarse unos vaqueros ajados, dejarse las greñas y llevar la peor camiseta del armario acabaría siendo una constante contra la que nada podría hacer el maquillador de Max Factor -aún no nos habíamos preocupado de inventarle, por otra parte-.

Desde Seattle sin amor nos llegaron grupos con un marcado sonido “garage” que nos hablaban del suplicio de vivir entre tanta melena cardada, tanto calentador y tanta sonrisa Profident. No en vano, el “grunge” (de grungie: sucio, en inglés) nació como aquella Náusea de Jean Paul Sartre… Estaba todo tan controlado en su rutilante perfección que se nos olvidó que no lo era.

El “grunge”, con Green River y Nirvana a la cabeza, causó estrépito con una horda de seguidores millonaria que, bien es cierto, causó el mismo estupor entre los ochenteros popies como en los veteranos melenudos que los comparaban a la baja con lo incomparable: Black Sabbath, Deep Purple, Iron Maiden, Helloween, Judas Priest… o, más aún, Sex Pistols, The Ramones, Iggy Pop…

Más atinados en esta última comparativa que en la primera, el neo-nihilismo se apoderó de las listas de ventas y de la filosofía de buena parte de toda una generación, como si hubieran resucitado Schopenhauer, Heidegger y Feuerbach a la par y se hubieran puesto a orar a través de las ondas.

Como explicara el propio Heidegger, el nihilismo parte de la negación de todos los valores vigentes, debido a la duda y la desorientación y así lo interpretaron grupos como Nirvana en “Smells like teen spirit”, “Lithium”, “Come as you are”Alice in Chains, Blind Melon, Mudhoney, Pearl Jam, PJ Harvey, Stone Temple Pilots, Soundgarden…

Tan grande fue el calado de sus mensajes que, a mi modo de ver, le echaron un “cablazo” a otros grupos que hacían batalla en solitario como Guns ‘n’ Roses, Metallica, Red Hot Chili Peppers, Clawfinger o Faith No More, rescataron del ostracismo las olvidadas guitarras de Aerosmith, Mr. Big, Extreme… considerados ya por aquel entonces démodée y reactualizaron la obra de clásicos memorables como Megadeth, AC/DC, Queen, Meat Loaf…

Y no sólo sacaron, cual Cadalso, a la amada guitarra eléctrica de la tumba -hundida por los teclados de Europe y Bon Jovi-, sino que no hubo grupo que no hiciera de una u otra manera un guiño al “grunge”, santo Grial entre 1990 y 1994. Impregnó de hecho a otros tantos en su carrera hacia la tendencia. Tal fue el caso de Four Non Blondes, Green Day, Alanis Morissette, Reef, Blur, Oasis, Garbage, Linkin Park…

Con todo, son los ideólogos primigenios, los que manejan la materia prima, quienes ponen las bases y los demás quienes las amoldamos y las hacemos evolucionar por diferentes e infinitos motivos. Y así como el nihilismo contempla dos etapas más -reflexiva y evolutiva- el “grunge” acabó diluyéndose en sus múltiples aportaciones a la música contemporánea.

No así el papel de Nirvana ni Kurt Cobain quien, poniendo fin a su vida en la cresta alta de la ola Seattle, mató con el mismo tiro la primera etapa del “grunge”.

Dicen que Brett Morgen ha hecho un buen trabajo con “Montage of Heck”, documental en el indaga sobre la vida y obra de Cobain. El próximo día 23 el tributo llega a las carteleras, aunque nosotros tengamos el privilegio de poder verlo 10 días antes (el 13 de abril a las 20:00 horas en Cines Yelmo Ideal).

Y… no hace falta decir más. Es un privilegio. Aunque sea sólo con esto, hagamos uso de la desigual suerte que corren aquellos que tienen o no su Pase IVEA.

Miguel Ángel Moreno Belizón

Licenciado en Periodismo, máster en Comunicación Empresarial e Institucional y máster en Community Manager, ha trabajado en la promoción y difusión de obras de teatro por toda España con varias compañías. Experto en artes plásticas y escénicas, cuenta con titulación como docente en Historia del Arte, aunque ha desarrollado su labor profesional principalmente en medios de comunicación y diversos gabinetes de comunicación de instituciones públicas y privadas.

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